viernes, 11 de junio de 2010

La Compañia viaja a los Condados Catalanes.

   En el año de nuestro señor de 2010   La Compañia del Podenco Blanco recibe una misiva convocando a todos los mercenarios que puedan acudir, en la defensa de Ciutadilla del Sarraceno, puesto que las ordenes militares de la zona habian partido a defender la verdadera fe en tierra santa.
   Tras cruzar el mediterraneo y viajar por tierras peninsulares, la compañia luchó junto a otros muchos mercenarios contra el hereje, tras expulsar a los sarracenos, los Mallorquines, junto al resto de mercenarios esperó instalada en el castillo a recibir su merecida recompensa.

  Una vez regresadas las ordenes militares locales, los mercenarios fueron honrados con un desfile y vitoreados por el pueblo.
  Legando al castillo, la puerta estaba custodiada por soldados que ordenaron que todos los mercenarios debian de entrar desarmados al castillo, puesto que triulcas habian sucedido durante la marcha, a regañadientes, los mercenarios fueron dejando sus armas antes de cruzar los portones. Una fila bien formada de Hospitalarios, calatravos y templarios, asi como algunos arqueros apostados encima de los portones comenzaron a levantar sospechas. Tras los agradecimientos pertinentes, las ordenes militares dijeron que no habia paga, la noticia no ue bien recibida por los mercenarios, que habian cumplido su parte del trato. Don Daniel Blasco fue quien tomo la palabra, reclamando la paga, a tal punto llego la discursion, que llego a los aceros, robando una espada de uno de los guardias, se enfrento a espada con un caballero de la orden de calatrava, tras su derrota y justo antes de ser ajusticiado por el mismo calatravo, los mercenarios, encabezados por almogavares y por Podenqueros, impidio la ejecucion.
    Las ordenes militares avanzaron para imponer el orden y expulsar a los mercenarios en rebeldia, estos, equipados solo con escudos y pendones opusieron resistencia, tras mucho esfuerzo los rebeldes fueron expulsados y los portones se cerraron a cal y canto.

     Armados de nuevo, los mercenarios sitiaron el castillo, acampados no muy lejos de sus muros, los caballeros habrian de pagar o enfrentarseles. Los festejos en los campamentos no se hicieron esperar, mientras en el castillo se consideraba lo inebitable, si no pagaban y liberaban a los rehenes, correria sangre.

    Al atardecer del segundo dia de asedio, las ordenes de caballeria salen del castillo y forman para la batalla, los mercenarios en respuesta se ciñen sus "hierros" y blanden sus aceros, formando frente a Hospitalarios, Templarios y Calatravos.  Los capitanes se adelantaron a parlamentar y no hubo acuerdo, fue el capellan de Ciutadilla quien dio solucion al conflicto. Juicio de Dios, decreto, cinco paladines de cada bando se enfrentarian, el bando victorioso obtendria sus exigencias.

   Diez se enfrentaron, cinco sobrevivieron, ganando por tres victorias el bando de Ciutadilla, perdonando el ultimo paladin de Ciutadilla al paladin mercenario, este al no poder soportar la derrota, ni poder acatar la injusticia del hecho del conflicto, ciego de ira degolla al de Ciutadilla mientras este se retiraba. Como el uego que corre quemando la mecha y prendiendo la polvora, ambos bandos estallaron, el (Capitan de ciutadilla) fue muerto al avanzarse solo en busca de venganza, los mercenarios cerraron filas.
  Tras retirar a los caidos, se cerraron filas, volaron las flechas y los improperios entre ambos bandos, hasta que el capitan Joan de Majorques ordeno cerrar filas y abanzar, los de Ciutadilla hicieron lo propio, no tardaron en cruzarse los aceros y en correr la sangre, los almogavares ostigaron por el flanco, mientras los mercenarios, con la compañia al frente cargo una vez tras otra empujando a las ordenes militares hacia los muros del castillo. Finalmente, tras grandes bajas a ambos lados y hastiados por el cansancio, ambos bandos decidieron retirarse para descansar.
  Entrada la noche, se decidio decretar tregua hasta el amanecer, donde se decidiria vencedor en una ultima batalla. Cansados, hambrientos y sedientos, mercenarios y caballeros festejaron cada uno en su bando, los festejos causaron estragos en ambos bandos, hasta tal punto que, el estado de embriaguez era tal, que hombres de armas de uno y otro bando se hermandaron, acabandose abriendo los portones para intercambiar bebidas y mujeres.
  A la madrugada siguiente, cuando los Freires de las ordenes militares se levantaron y ciñeron sus armaduras, se encontraron con un campo de batalla que no imaginaron, los portones del castillo permanecian abiertos y hombres de armas de ambos bandos dormian en estado de embriaguez abrazazdos a una bella moza o a una jarra vacia por doquier, no solo no fueron capaz de despertarles, sino que cuando fueron capaces, hombres de ambos lados llegaron a concilio sin mas derramamiento de sangre.                                 Alferez Fulquet Bauza                                  todas las fotos:http://picasaweb.google.es/companiadelpodencoblanco/Ciutadilla2010#                                                     

1 comentario:

  1. Genial cronica.
    Fué un orgullo el batallar con vosotros.
    Recuerdos desde Tarragona.

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